Confirmación

diciembre 10, 2018

Confirmaciones en Guayaquil

Mons. Hugolino Cerasuolo, párroco de San Antonio de Padua, confirmó a seis jóvenes participantes del apostolado juvenil de los Heraldos del Evangelio en Guayaquil. Grande fue […]
abril 11, 2012

María, Estrella de la Mañana

Las ciudades modernas, iluminadas con todo tipo de luces, no permiten contemplar un espectáculo natural de una simplicidad completa, no obstante, lleno de grandeza: el cielo estrellado. Las estrellas, especialmente en esas noches en que la Luna emite una suave luz plateada —insuficiente para eclipsar el brillo de los cuerpos celestes más lejanos—, evocan algo de sublime. Parece que traspusieran el mundo palpable y visible, sirviendo de unión entre la esfera material y la sobrenatural. Por eso cantaba el salmista: “El cielo proclama la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (Sal 18, 2). Determinadas corrientes científicas contemporáneas afirman que el orden del universo es fruto del azar. Pero, en la mente de Dios, todo existe con total perfección, desde toda la eternidad, en función de su fin y su causa. Al ver, pues, la especial prodigalidad del Creador para enriquecer al firmamento con tan generosa belleza y magnificencia, podemos preguntarnos: ¿qué es lo que estos astros representan? Hacia la búsqueda de ese simbolismo, situémonos en una noche cualquiera de un navegante en alta mar. Las horas van pasando, pero las agujas del reloj parece que no se mueven. El cántico de las olas, poético durante el día, se transforma en un ruido amenazante. El cielo se cubre con un negro manto que envuelve al barco en incertidumbres.
marzo 4, 2012

Confirmaciones Quito

Muchas veces, la acción del Espíritu Santo en las almas se hace de modo suave y paulatino, en la medida en que éstas no le opongan obstáculos, purificándolas de sus culpas e invitándolas a progresar siempre más en la virtud. En otras ocasiones, sin embargo, esa transformación se opera de modo súbito y fulminante. Tal fue el caso de los apóstoles en Pentecostés. Cada vez que se celebra en la Iglesia Católica el Sacramento de la Confirmación, un nuevo Pentecostés se renueva en sus hijos. El Divino Espíritu Santo derrama sobre las almas, sus frutos y dones en abundancia.